Junio fue un mes atípico para las arcas fiscales, principalmente por la acumulación de feriados, porque contó con tres días hábiles menos, y afectó no sólo el cronograma de pago de los tributos que se liquidan a partir de determinado plazo desde el devengamiento, como el saldo del vencimiento de Ganancias de personas humanas para agosto; y también para el correspondiente a Bienes Personales; y en particular los que se vinculan con las operaciones de comercio exterior que comprende no solo retenciones sobre las exportaciones, sino también los derechos de importación y el correspondiente cargo del Impuesto PAIS, junto a la Tasa de Estadística, sino también por la profundización de la recesión.
Además, se agregó el efecto del anticipo de liquidaciones de divisas del agro y el freno posterior en respuesta al cambio de expectativas que generaron las declaraciones de encumbrados economistas sobrela necesidad de que el Gobierno levante el cepo cambiario e incluso disponga una nueva devaluación para revertir la constante pérdida de competitividad con el resto del mundo de la producción nacional.
Según datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y del Centro de Exportadores de Cereales (CEC) “durante junio las empresas del sector liquidaron operaciones por USD 1.978 millones; implicó una baja del 24% con relación a mayo y de 25% frente a junio del año anterior”, con lo que en el acumulado del no exhibe cambios, pese a la fuerte recuperación de las cosechas y singular aumento del excedente para colocar en el resto del mundo.